jueves, 21 de noviembre de 2013

LA CONSTRUCCIÓN DE LOS EEUU: MAPA

Este mapa, al ser en color, resulta más elocuente.

LA EXPANSIÓN DE LOS EEUU EN EL S. XIX



   El esquema plantea los principales aspectos en el proceso de expansión territorial de los EEUU, así como los grandes problemas que hubo de abordar este país para consolidarse. Es el mismo esquema que hemos utilizado enclase para documentar este proceso.

Para documentar los aspectos ideológicos de esta expansión territorial, verdadero eje vertebrador de la CONSTRUCCIÓN NACIONAL de los EEUU, es preciso conocer los fundamentos del llamado DESTINO MANIFIESTO. El Destino Manifiesto es una doctrina nacionalista que explica la manera en que este país entiende su lugar en el mundo y se relaciona con otros pueblos. A lo largo de la historia estadounidense, desde las trece colonias hasta nuestros días, el Destino Manifiesto ha mantenido la convicción nacional de que la Providencia (Dios) eligió a los Estados Unidos para ser una potencia política y económica, una nación superior, que debía y podía imponerse a las demás naciones de la Tierra.

     La frase “Destino Manifiesto” apareció por primera vez en un artículo que escribió el periodista John L. O’Sullivan, en 1845, en la revista Democratic Review de Nueva York. En su artículo, O’Sullivan explicaba las razones de la necesaria expansión territorial de los Estados Unidos y apoyaba la anexión de Texas. Decía: “el cumplimiento de nuestro destino manifiesto es extendernos por todo el continente que nos ha sido asignado por la Providencia para el desarrollo del gran experimento de libertad y autogobierno. Es un derecho como el que tiene un árbol de obtener el aire y la tierra necesarios para el desarrollo pleno de sus capacidades y el crecimiento que tiene como destino”.

Muy pronto, políticos y otros líderes de opinión aludieron al “Destino Manifiesto” para justificar la expansión imperialista de los Estados Unidos. A través de la doctrina del Destino Manifiesto se propagó la convicción de que la “misión” que Dios eligió para al pueblo estadounidense era la de explorar y conquistar nuevas tierras, con el fin de llevar a todos los rincones de Norteamérica la “luz” de la democracia, la libertad y la civilización.

Esto implicaba la creencia de que la república democrática era la forma de gobierno favorecida por Dios. Aunque originalmente esta doctrina se oponía al uso de la violencia, desde 1840 se usó para justificar el intervencionismo en la política de otros países, así como la expansión territorial a través de la guerra, como sucedió en 1846-48 en el conflicto bélico que concluyó con la anexión de más de la mitad de territorio mexicano. 

En tiempos posteriores, esta misma idea se utilizará para justificar el papel de "policia internacional" que los EEUU adoptaron; primero en el continente americano (América para los americanos, según idea expuesta por el presidente Monroe, a principios del s. XIX, para impedir cualquier intervencionismo europeo en los asuntos americanos), más tarde, ya a comienzos de este siglo XXI, para justificar la lucha contra el terrorismo internacional o para derribar regímenes despóticos contrarios a los derechos humanos y a la democracia, pero, sobre todo, lesivos para los intereses estadounidenses (la invasión y guerra de Irak, por ejemplo, en 2003).


lunes, 18 de noviembre de 2013

EL COMENTARIO DE UN MAPA HISTÓRICO

UNA VEZ EXPLICADO EN CLASE el procedimiento a seguir para comentar un mapa histórico y partiendo del ejemplo comentado con el que contáis en vuestro material didáctico... A modo de práctica, os dejo este mapa:



Y este esquema en el que se sintetiza el proceso a seguir:


EL PROCESO DE UNIFICACIÓN DE ALEMANIA

Los siguientes documentos presentan algunos aspectos del proceso de unificación de Alemania; por un lado, es necesario conocer la situación del área alemana después del Congreso de Viena (1814-15) y la creación de la Confederación Germánica, así como el papel que Austria y Prusia se reservan a lo largo del período posterior. Hay que destacar el fracaso de la Revolución de 1848, tanto en su vertiente liberal como nacional, lo que abrirá las puertas a una unión política hecha desde arriba y por la vía militar y autoritaria.




La Unión Aduanera o zollverein (1833) será un primer paso en la integración económica alemana y condición necesaria para la unión política. La creación de un mercado nacional amplio y potente beneficiará a la burguesía alemana y la aproximará a los proyectos de unión política que los nacionalistas prusianos están impulsando.


La brevedad del periodo de tiempo en que se lleva a cabo la unión política de Alemania (1864-1871), no debe hacernos pasar por alto las tres guerras que la hicieron posible. La rivalidad entre Austria y Prusia se resolverá, después de una primera alianza estratégica en la "Guerra de los ducados" contra Dinamarca (1864), con la victoria de la segunda y su proyecto de "Pequeña Alemania" (Reformverein). La guerra contra Francia y la derrota de ésta en Sedan (1870) es uno de los acontecimientos más importantes de la segunda mitad del s. XIX, ya que agiganta el espectro de la potencia alemana y, sobre todo, alimenta el resentimiento de los franceses hacia los alemanes.


El balance del proceso de unificación de Alemania debe considerar, en primer término, la aparición de una nueva gran potencia económica, militar y política en el corazón de Europa, dispuesta a rivalizar con Gran Bretaña por la hegemonía mundial. El II Reich alemán (segundo imperio alemán) nace como un estado militarista y autoritario, con poco afecto hacia las formas democráticas de gobierno y dispuesto a impulsar el desarrollo económico de Alemania como medio para alcanzar la hegemonía militar y política en Europa.


EL PROCESO DE UNIFICACIÓN DE ITALIA



Este documento nos permite tener una visión global del proceso de unificación de Italia (1859-1870). En otra entrada se abordarán las distintas fases y acontecimientos del proceso de unificación nacional.

EL PROCESO DE UNIFICACIÓN POLÍTICA DE ITALIA. MAPA.

EL MAPA representa las distintas fases del proceso de unificación política de Italia. La estrategia seguida por el reino de Piamonte-Cerdeña, basada en las alianzas diplomáticas y militares, para expulsar a los austríacos de los estados del norte, así como la intervención de Garibaldi y sus "Camisas Rojas", son la clave política de este proceso histórico. La leyenda que acompaña el mapa nos da las pistas militares para entender la estrategia militar seguida, y el cuadro nos ofrece una visión somera de las distintas etapas que debieron de atravesar los italianos para alcanzar la unidad nacional. Observaréis que el reino de Italia es ya una realidad política a partir de 1861, cuando Victor Manuel II sea proclamado rey de Italia; no obstante, hasta que Roma no sea incorporada al nuevo estado, el proceso no estará completo. El objetivo era convertir a la ciudad de Roma, verdadero referente histórico del pasado imperial, en la capital política de Italia; aún así, las grandes ciudades del norte, como Turín, Génova o Milán, seguirán siendo los motores económicos del país.

LA UNIFICACIÓN DE ITALIA: LA HEGEMONÍA DEL PIAMONTE.



El documento permite seguir las claves que hicieron posible que el reino de Piamonte-Cerdeña, se conviertiese en el motor político de la unificación italiana.

martes, 12 de noviembre de 2013

EUROPA Y LOS PROCESOS DE UNIFICACIÓN NACIONAL DE ITALIA Y ALEMANIA


Mapa político después del Congreso de Viena (1815)

    Los movimientos nacionalistas que se desarrollan a lo largo del s. XIX tienen como punto de partida el nuevo mapa político que se diseñó en Viena por las potencias que habían vencido a Napoleón. Los reyes y ministros allí reunidos reorganizaron el mapa político y trazaron fronteras atendiendo, casi en exclusiva, a sus propios intereses dinásticos; las aspiraciones nacionales de los pueblos europeos no fueron tenidas en cuenta; prevaleció la legitimidad de los reyes y el objetivo de restablecer un cierto equilibrio territorial entre las potencias. Austria, Rusia, Prusia y Gran Bretaña establecieron el nuevo orden europeo para evitar el estallido de revoluciones liberales, la amenaza de una Francia recuperada y, en el caso que nos ocupa, la explosión de movimientos nacionalistas que pusieran en peligro la integridad territorial de los imperios existentes en Europa. 
     El ciclo de revoluciones de 1820, 30 y 48 (que ya hemos analizado) evidenció la fragilidad de este proyecto, pues algunas nacionalidades, que vivían sometidas dentro de algunos de esos estados, consiguieron su emancipación nacional y la construcción de estados propios; fue el caso de Grecia o de Bélgica y, en América, de las colonias españolas que consiguieron la independencia. Los estallidos nacionalistas se sucedieron y, en mayor o menor medida, afectaron a la estabilidad del continente. Las áreas más afectadas por estos movimientos son la alemana y la italiana. Se trata de dos expresiones geográficas, pero no políticas. Durante la primera mitad del siglo XIX los sentimientos nacionalistas se irán desarrollando en estas áreas, lo que favorecerá el desarrollo, a su vez, de movimientos políticos de carácter nacionalista que aspirarán a modificar la situación política existente. En 1848 fracasó en el área alemana el intento, plasmado en la Asamblea de Francfurt, de unir a los alemanes en un solo estado bajo la autoridad del rey de Prusia, Federico Guillermo IV. El fracaso de este proyecto no será, sin embargo, el final del sueño de unificación de los alemanes en un sólo estado, sino el principio de un proceso que, liderado por Prusia, culminará en 1871. En el área italiana, a los intentos de instaurar regímenes liberales en algunos estados, se suma el esfuerzo por echar a los austríacos que dominan el norte de Italia y la política italiana. El Piamonte-Cerdeña, único estado constitucional de la península, será quien finalmente lidere este proceso.
     Concluidos ambos procesos de unificación política, asistimos a la configuración de un nuevo mapa político en Europa; las viejas potencias (Austria, Rusia, Francia o G. Bretaña), verán amenazada su hegemonía continental con la aparición de dos nuevos estados de enorme potencias demográfico, económico y político. Las guerras que hicieron posible la unificación abren el camino a nuevos enfrentamientos. La lucha por la hegemonía en Europa y en el mundo se abre a nuevos protagonistas. Alemania e Italia romperán el equilibrio establecido en Viena, de modo que el sistema establecido en aquel congreso saltará por los aires, de forma definitiva, en 1871.

Un esquema que sintetiza los dos procesos:


Mapa conceptual cortesía del profesor Francisco

sábado, 9 de noviembre de 2013

BALANCE DE LAS REVOLUCIONES DE 1848






   El balance que cabe hacer del ciclo de revoluciones del año 1848 es desigual; por un lado, parece obvio que en Francia la revolución evolucionó, desde el republicanismo democrático, inicial hacia el autoritarismo imperial encarnado en la figura de Napoleón III. Los episodios de febrero y junio de ese año en Francia representan el último episodio de la lucha contra los residuos del antiguo régimen y de su sustituto liberal-doctrinario (febrero) y la fractura (insurrección de junio)de la alianza entre los antiguos grupos sociales que componían el tercer estado hasta 1789. El miedo a una revolución social, de vagos ecos jacobinos y nuevos aires socialistas (y anticapitalistas),llevó a toda la burguesía a replegarse frente al proletariado industrial y a las clases populares, en general. Las luchas políticas y los conflictos sociales que determinarán la segunda mitad del s. XIX (y hasta 1914) ya no vendrán dadas por la oposición liberalismo/absolutismo,sino por los nuevos antagonismos sociales que la industrialización agudizará. Las luchas del movimiento obrero ya no serán solo en demanda de una mayor democratización política, sino que también pretenderán un cambio en el modelo económico, abiertamente injusto desde el punto de vista social. No obstante lo anterior, el aparente fracaso de los movimientos revolucionarios de 1848 sentará las bases de la progresiva democratización europea; la única excepción, como veremos más adelante, la constituirá el imperio ruso. 
   Los movimientos nacionalistas que en 1848, en el área alemana o italiana, lucharon por la causa de la indepedencia o la unificación nacional por vías democráticas o revolucionarias, fracasaron, dejando abierto el camino militar hacia la unificación política, con lamentables consecuencias para Europa y el mundo. Prusia, en el área alemana, y Piamonte, en el área italiana, saldrán fortalecidas de este proceso y, en consecuencia, en condiciones, de liderar la futura unificación. En el imperio austro-húngaro ("esa cárcel de pueblos"), se abrirá paso el constitucionalismo y el parlamentarismo, así como una mayor autonomía para las distintas nacionalidades (húngaros,checos, etc.) del imperio.

Eric J. Hobsbawn y su visión de la Revolución de 1848

Esquema general que desarrolla los principales
aspectos de la revolución de 1848

LA PRIMAVERA DE LOS PUEBLOS

“Las revoluciones de 1848, pues, requerirían un estudio detallado por estados, pueblos y regiones. No obstante, cabe decir que tuvieron muchos aspectos en común, como que ocurrieron simultáneamente, que sus destinos estaban unidos y que todas ellas tenían un carácter y estilo comunes, una curiosa atmósfera romántica y utópica, y una retórica similar, para la que los franceses inventaron la palabra qurante-huitard (*cuarentayochista). Cualquier historiador lo reconoce de inmediato: las barbas, los chales, los sombreros de ala ancha de los militantes, las banderas tricolores, las barricadas, el sentido inicial de liberación, de enorme esperanza y de confusión optimista. Era la primavera de los pueblos y, como ocurre con la estación, no perduró (...). Todas ellas se desarrollaron y languidecieron rápidamente, y en la mayoría de los casos de manera total.”

Eric J. Hobsbawn. La era del capitalismo.
La expresión "Primavera de los pueblos" debe hacernos reflexionar sobre la naturaleza optimista de aquellas revoluciones. La confianza en un futuro mejor de igualdad y libertad, impregnó el espíritu de la época. Burgueses y obreros lucharon juntos, por última vez, en las barricadas contra aquellos que, amparándose en el control que ejercían del Estado y de la economía, sólo aspiraban a perpetuar su dominio. Las masas salieron a la calle para impulsar este movimiento de lucha democrática y, en muchos casos, nacional. Pero la irrupción de los obreros y sus reivindicaciones sociales trastocaron los sueños de la burguesía, que se sintió, en medio del temor a una revolución social, obligada a separarse de una clase obrera que tomaba conciencia de que su lucha iba más allá de las ilusiones de igualdad legal y de libertad política que deseaba la burguesía. A pesar de la deriva autoritaria y conservadora que los acontecimientos adoptaron después del verano de 1848, el eco de una revolución democrática y social perduará a lo largo de todo el siglo XIX.
Para una mejor comprensión del tema es necesario que diferenciéis lo sucedido en Francia en el mes de febrero (proclamación de la II república) y los acontecimientos de junio (la insurrección popular), ya que este país es el que mejor ejemplifica el carácter democrático y social de esta revolución.