

El mundo contemporáneo tiene su origen en un doble proceso de transformaciones revolucionarias:
A. Las revoluciones liberales burguesas, un proceso que se desarrolla después de la Revolución Francesa de 1789, aunque hay antecedentes como la revolución inglesa del siglo XVII o la independencia de los Estados Unidos de Norteamérica. Este proceso continuará en diversas oleadas (revoluciones de 1820, 1830 y 1848) por muchos países de Europa occidental. El resultado será la aparición de constituciones, parlamentos, división de poderes, reconocimiento de los derechos de los ciudadanos y predominio social de la alta burguesía; es decir la consolidación del Estado Liberal.
B. La Revolución Industrial, que comenzó en Gran Bretaña en la segunda mitad del siglo XVIII y después se difundirá por otros países europeos, transformando las relaciones económicas y sociales. La industrialización supondrá la consolidación del sistema capitalista de producción y su expansión por todo el mundo. La nueva sociedad de clases, surgida de esta transformación económica, generará nuevos conflictos sociales y políticos. Este proceso está relacionado con el anterior, y ambos constituyen la base sobre la que se desarrolla el mundo tal y como lo conocemos hoy en día.
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