martes, 24 de noviembre de 2015

LA RESTAURACIÓN: EL ORDEN EUROPEO POSTNAPOLEÓNICO

El siguiente MAPA CONCEPTUAL establece las líneas básicas del orden europeo postnapoleónico. El Congreso de Viena (1814-1815), como ya hemos visto, sentó las bases del concierto de las naciones hasta mediados del siglo XIX; aunque el objetivo de regresar al Antiguo Régimen tropezará con las fuertes resistencias que opondrán las fuerzas liberales y los movimientos nacionalistas, ambos despreciados por las potencias absolutistas que pretendieron volver a la utopía reaccionaria anterior a la Revolución Francesa de 1789. El ciclo revolucionario que se iniciará en fecha tan temprana como 1820, pone de manifiesto las dificultades señaladas. Por un lado, fracasan las potencias en su empeño de restablecer plenamente el absolutismo y, por otro, los revolucionarios no acabarán de consolidar sus avances.
     Esta es la historia de la primera mitad del s. XIX, una historia de avances y retrocesos, de luchas en las que los liberales y los absolutistas se enfrentarán a vida o muerte. Y, en medio, las reivindicaciones nacionalistas de los pueblos sin estado.

    Un esquema que representa el régimen político "restaurado" en Francia tras el regreso de los Borbones, en la persona de Luis XVIII. El llamado régimen de la "Carta otorgada" supone, más allá de la voluntad de sus protagonistas, un compromiso entre los que había sobrevivido a la revolución y al imperio y se habían beneficiado de algún modo (la gran burguesía, los propietarios agrícolas), y los que se vieron obligados a emigrar y ahora vuelven, la vieja aristocracia terrateniente, deseosa de recuperar su posición de poder y prestigio. Ambos grupos serán el auténtico sostén de este entramado jurídico y político, en cuya cúspide se sitúa, de nuevo, el rey, única fuente del poder "legítimo" en esta Francia postnapoleónica.

    La primera obra de Luis XVIII al subir al trono fue la promulgación de una Carta Otorgada, ley que emana de la autoridad real, pero que reconoce algunos derechos del pueblo (que no es lo mismo que una constitución, como ya hemos visto en clase). Las instituciones revolucionarias y napoleónicas se respetaron en su gran mayoría. La obra de reforma institucional napoleónica estuvo lejos de abolirse en su totalidad. Perduraron en Francia sus líneas maestras: la división departamental, con la centralización administrativa que comportaba, el Código Civil, la reforma fiscal, el Concordato, la organización de la enseñanza, etc. Luis XVIII puso en marcha una política conciliadora.
     La Carta convierte a Francia, de nuevo, en una Monarquía (seudo) Constitucional: El Rey posee el poder ejecutivo y el legislativo se cede a una Asamblea bicameral (senatorial): Pares, designados y con cargo hereditario; diputados, electos por sufragio censitario. Se trata, en definitiva, de la consagración del espíritu de 1791, en su vertiente conservadora, de un “pacto” entre la gran burguesía beneficiaria de la Revolución y la antigua aristocracia. El modelo político de la Inglaterra del s. XVII emerge ahora, después de décadas de turbulencias revolucionarias.

Y ahora un esquema general sobre LA RESTAURACIÓN, el nevo orden postnapoléonico:



5 comentarios:

José Javier Santabárbara dijo...

Tengo una duda con respecto a este tema.
Una de las consecuencias del Congreso de Viena es la creación de la Santa Alianza, coalición entre Rusia, Prusia y Austria que pretendía basar las relaciones internacionales en principios cristianos y proteger así las monarquías absolutas sustentadas en derechos divinos, lo que justificaba el intervencionismo armado en los territorios europeos donde este orden peligrara.¿Es esto correcto? mi duda surge entonces con respecto a la Cuádruple Alianza formada, además de por las tres potencias anteriores, por Inglaterra ¿cuál es el papel de esta alianza y en qué se diferencia de la Santa Alianza? en los congresos que se celebran en Europa, ¿qué papel desempeña cada una?
Muchas gracias por el blog, los cuadros de resumen son utilísimos.
Un saludo.

TOMPEREZ dijo...

Estimado Javier, gracias por tu visita y comentario.
Veamos:
- Es correcto lo que señalas sobre la Santa Alianza, pues respondía a la iniciativa del zar de Rusia y a su invocación cristiana como sostén de las relaciones internacionales. Pura propaganda, en realidad.
- Gran Bretaña no suscribe este pacto porque considera que los principios en que se fundamenta son meras invocaciones religiosas, y este país es mucho más pragmático. No obstante, comparte con las potencias absolutistas algunos de sus objetivos, entre ellos el de mantener el nuevo estatus quo surgido de la derrota napoleónica, o el de las reuniones periódicas (congresos) para examinar la situación internacional y adoptar los acuerdos necesarios para su mantenimiento. Los británicos viven bajo una monarquía parlamentaria y un régimen de libertades envidiable para los liberales del continente, pero tiene sus intereses estratégicos, y ha de pactar con aquellos estados que pueden favorecerlos.
G. Bretaña promoverá, en consecuencia, un pacto mucho más realista y acorde con sus intereses estratégicos: mantener el equilibrio continental entre las potencias y tener vía libre para su expansión ultramarina. En definitiva, se trataba de estar ahí, aunque no se compartieran todos los principios programáticos o el extremado conservadurismo de los monarcas firmantes. Puro pragmatismo político. En realidad ambas alianzas acaban fundiéndose, y cuando se una Francia, se convertirá en Quíntuple. Podemos considerar que es el embrión de un relativo sistema de gobernanza internacional para mantener el sistema de la Restauración, del que G. Bretaña es clara beneficiaria aunque no comparte ni el absolutismo ni el carácter reaccionario de las potencias con las que se alía.
Los estados no tienen amigos eternos, pero sí tienen intereses eternos. Cuando estallen revoluciones de signo liberal o insurrecciones nacionalistas, serán los austríacos, franceses o rusos quienes se hagan cargo de la represión. Los británicos seguirán a lo suyo, tanto en el Mediterráneo como, sobre todo, en la América antes española, donde sus comerciantes, industriales y marinos están llenando el vacío dejado por la antigua metrópoli.
Espero haber aclarado tus dudas.
Un saludo.

Silvia Mendiela dijo...

Hola Tomás,
Querría pedirte ayuda para el comentario del mapa Europeo postnapoleónico, puesto que no sé si explicarlo como un comentario de mapa como el practicado en clase o hacerlo de forma más breve, por eso te agradecería que me ayudaras.

TOMPEREZ dijo...

Hola Silvia.
El mapa, cualquier mapa, puede ser comentado siguiendo las pautas aplicadas en clase. El mapa que propones puede ser comentado siguiendo las mismas pautas que el de la unificación alemana, pues el objetivo de cualquier análisis es, una vez identificado el tema o momento histórico representado, explicar el qué, quiénes, cómo, por qué, etc. De lo que el mapa contiene. En todo caso, piensa que también pueden formularse preguntas concretas sobre lo que un mapa representa, no siendo necesario, en ese caso, seguir más plan que lo que las preguntas exijan. Mi consejo es que, una vez que tú ya conoces el contexto general de la Europa pre y postnapoleónica, tengas una explicación concreta del tema representado en el mapa (una explicación breve, como señalas), pero sabiendo que,llegado el caso, quizá debas ofrecer un análisis más amplio del orden europeo postnapoleónica. Mañana hablamos en clase, si te parece.
Un saludo.

jayline rosas gallardo dijo...

Excelente lectura y análisis muy complejo.