sábado, 9 de noviembre de 2013

Eric J. Hobsbawn y su visión de la Revolución de 1848

Esquema general que desarrolla los principales
aspectos de la revolución de 1848

LA PRIMAVERA DE LOS PUEBLOS

“Las revoluciones de 1848, pues, requerirían un estudio detallado por estados, pueblos y regiones. No obstante, cabe decir que tuvieron muchos aspectos en común, como que ocurrieron simultáneamente, que sus destinos estaban unidos y que todas ellas tenían un carácter y estilo comunes, una curiosa atmósfera romántica y utópica, y una retórica similar, para la que los franceses inventaron la palabra qurante-huitard (*cuarentayochista). Cualquier historiador lo reconoce de inmediato: las barbas, los chales, los sombreros de ala ancha de los militantes, las banderas tricolores, las barricadas, el sentido inicial de liberación, de enorme esperanza y de confusión optimista. Era la primavera de los pueblos y, como ocurre con la estación, no perduró (...). Todas ellas se desarrollaron y languidecieron rápidamente, y en la mayoría de los casos de manera total.”

Eric J. Hobsbawn. La era del capitalismo.
La expresión "Primavera de los pueblos" debe hacernos reflexionar sobre la naturaleza optimista de aquellas revoluciones. La confianza en un futuro mejor de igualdad y libertad, impregnó el espíritu de la época. Burgueses y obreros lucharon juntos, por última vez, en las barricadas contra aquellos que, amparándose en el control que ejercían del Estado y de la economía, sólo aspiraban a perpetuar su dominio. Las masas salieron a la calle para impulsar este movimiento de lucha democrática y, en muchos casos, nacional. Pero la irrupción de los obreros y sus reivindicaciones sociales trastocaron los sueños de la burguesía, que se sintió, en medio del temor a una revolución social, obligada a separarse de una clase obrera que tomaba conciencia de que su lucha iba más allá de las ilusiones de igualdad legal y de libertad política que deseaba la burguesía. A pesar de la deriva autoritaria y conservadora que los acontecimientos adoptaron después del verano de 1848, el eco de una revolución democrática y social perduará a lo largo de todo el siglo XIX.
Para una mejor comprensión del tema es necesario que diferenciéis lo sucedido en Francia en el mes de febrero (proclamación de la II república) y los acontecimientos de junio (la insurrección popular), ya que este país es el que mejor ejemplifica el carácter democrático y social de esta revolución.