martes, 7 de enero de 2014

LA PRIMERA INTERNACIONAL (AIT). DOCUMENTOS VISUALES.

El nacimiento de la AIT hay que situarlo en el contexto de la industrialización del continente europeo. Después de medio siglo de luchas obreras para conseguir mejoras sustanciales en las condiciones de trabajo y de vida, la aparición de ideologías revolucionarias como el marxismo y el anarquismo (capaces de movilizar a los obreros y de dotarlos de un programa claro de medios y objetivos), será un factor determinante del desarrollo del internacionalismo obrero. La AIT será, al menos en sus objetivos, la primera tentativa consciente y coherente de organizar a la clase obrera a nivel internacional, para luchar contra el sistema económico capitalista. Los objetivos revolucionarios en el largo plazo (la conquista del poder político o la destrucción del capitalismo), no serán incompatibles con la lucha a corto plazo para alcanzar mejorar reales en la situación de la clase obrera. De ahí el doble componente, reformista y revolucionario, de sus estatutos.

En los estatutos de la AIT afloran principios ideológicos y estratégicos propios de la doctrina marxista (Marx fue quien redactó el manifiesto inaugural) y de la doctrina anarquista. La dificultad para hacer compatibles ambas doctrinas (con sus diferencias en cuanto a estrategia y fines), la rivalidad entre sus principales líderes, Marx y Bakunin, así como la dura represión que se abatirá sobre el movimiento internacionalista tras la Comuna de parís de 1871, explican el declive y crisis de la AIT. No obstante, su disolución en 1876 no pone fin al internacionalismo obrero, sino que abre un paréntesis para la renovación y el impulso definitivo del mismo a partir de 1889, cuando se cree la II Internaiconal.


La expulsión de los anarquistas de la AIT, supone el triunfo de las tesis marxistas en la dirección del movimiento internacionalista. No obstante, los anarquistas seguirán creciendo a través del desarrollo de sindicatos y, como ya hemos visto, una minoría apostará por las vías violentas para provocar la caída del capitalismo y el triunfo de la revolución proletaria y campesina.